
Me vuelvo indefensa cada vez más. Es difícil, complicado. Confuso.
Por favor, yo hago cualquier cosa, pero no quiero volver a llorar.
Tú, tú haces que sufra. Volver a sentir cosas que no quería siquiera recordar. Y todo es tu culpa.
No resisto el llanto y vuelvo y caigo en depresión.
Preocuparme por ti es hacerme daño.
Redundo en lo que digo. Haces que me vuelva torpe, reduzco mi velocidad, me canso... Y por último; lloro.
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